Genial artículo de Francisco Pi i Margall oponiéndose a la guerra declarada el 25 de abril de 1898 entre el Reino de España y los Estados Unidos de América. Dicha guerra, que sería la continuación de la guerra cubana iniciada en 1895 con el Grito de Baire, supuso la liquidación del remanente de las posesiones de ultramar que por aquel entonces España mantenía en el Caribe -Cuba, Puerto Rico- y el Pacífico -Filipinas, Guam; cedidas a los useños, y las Marianas, las Carolinas y el archipiélago de Palau; vendidas al Imperio Alemán en 1899-. La nación perdió influencia internacional, pasando a ser una potencia menor con un teatro colonial reducido exclusivamente al norte de África y el Golfo de Guinea, la marina de guerra, fruto de un ambicioso programa de expansión naval de la época isabelina, fue reducida a la nada, el comercio exterior, fuertemente protegido con aranceles por Cánovas del Castillo, entró en crisis una vez perdidos los recursos y las divisas procedentes de los territorios ultramarinos. La guerra del 98, como fue conocida, contribuyó al nacimiento de esa ilustre generación de literatos regeneracionistas y marcó de forma indeleble en las páginas de nuestra historia los nombres de lugares tan tristemente recordados como Cavite, Santiago de Cuba, las Colinas de San Juan, Baler o El Caney.
Otros, aun entre los republicanos, han cubierto de infamia a nuestros enemigos; no nosotros, que hemos visto siempre en aquella República la cuna de la democracia. En 1776, trece años antes de la Revolución francesa, había hecho Virginia en Williamburgo la declaración de los derechos que se ha mirado después como las tablas de la Nueva Ley.
Contra la guerra con los Estados Unidos
Por Francisco Pi i Margall
Publicado en el semanario El Nuevo Régimen el 14 de Mayo de 1898
Por Francisco Pi i Margall
Publicado en el semanario El Nuevo Régimen el 14 de Mayo de 1898
Creo que la independencia de Cuba fue un error pero tampoco España se mostró flexible con el tema de la autonomía. Sigo pensando que Cuba hubiése estado mejor en manos españolas que americanas -- pero ya eso es otra historia.
ResponderSuprimirDesde luego me quedo con la postura de Pi y Margall: autonomía o, si fuese necesario, independencia. Aunque creo que el problema es algo más complejo, ya que EE.UU. no iba a respetar su independencia.
ResponderSuprimir¡Pero snake! ¡Claro que EEUU no iba a respetar la independencia de Cuba! Y ya puestos, creo que es mejor que esté en manos españolas, como ocurre con las Islas Canarias. El problema "cubano" fue desde un principio la masonería y la mala gestión española, no siendo lo suficientemente pragmáticos. De todas formas además creo que el afán independentista de Cuba tiene más que ver con la influencia de los EEUU que con un deseo real de los cubanos de la época. Y hablando de independencia, creo haber leído por ahí hace poco que los cubanos preferirían estar en manos españolas que americanas si tuviésen que elegir entre "colonia" estadounidense o española.
ResponderSuprimirEfectivamente Alfredo, aquí esta el enlace:
ResponderSuprimirwww.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=21742
Sigo pensando que uno de los desencadenantes de la intervención americana en Cuba fue la concesión de autonomía que hizo Sagasta a finales de 1897. La excusa de Estados Unidos no sólo era la independencia del pueblo cubano, sino también la incapacidad de los españoles para poner orden en la isla. Si la autonomía se hubiese asentado y se hubiese dejado a Weyler acabar con los insurgentes, Estados Unidos se habría quedado sin coartada. Por eso, la autonomía aceleró los acontecimientos, no fuese a ser que tuviese éxito.
ResponderSuprimirMás inteligente fue la política de Cánovas, consistente en marear a los diplomáticos americanos a la vez que Weyler se hacía cargo, de forma expeditiva, de los rebeldes.
Un saludo.
@Snake: yo soy partidario de lo que dicen en ese artículo y sí, ese mismo era al que me refería aunque en términos prácticos sería un gasto enorme e inasumible para el Estado.
ResponderSuprimirMartí no es santo de mi devoción, a pesar de que era liberal en otras cosas importantes.
@Espantapájaros: la política de Cánovas ya estaba teniendo sus frutos pero desgraciadamente se lo cargaron los anarquistas, a sueldo de los insurgentes cubanos.
Doncel y Alfredo;
ResponderSuprimirLa guerra de 1878, la de 1895 y la definitiva de 1898 se hubiesen evitado siguiendo una política de apaciguamiento con Cuba y las Filipinas; concediendo a estas dos colonias el rango de provincias-estado tal y como proponían las constituciones federalistas de 1873 y 1883 -esta última una iniciativa particular del Partido Republicano Federal de Pi i Margall-, una gradual retirada de las tropas peninsulares de ambos territorios y una política de signo librecambista como la iniciada en 1869. Cánovas ofreció, en cambio, la solución unitaria, militarista y proteccionista, los resultados son de sobra conocidos.
Snake;
No sé yo si nuestros socios europeos querrían que un país como Cuba pasase a ser región española con todo lo que ello conllevaría -espacio Schengen, ergo, ausencia de control a la inmigración entre países comunitarios, "malo como o demo"-. Del mismo modo con las políticas del bienestar que actualmente desarrollan Estado y Autonomías la Hacienda Pública acabaría en la quiebra. Antes me contento con la federación con Portugal de todas nuestras provincias. Fijaos que el dichoso Plan E no hace más que dar trabajo a subcontratas y a trabajadores del país vecino...
Saludos.
No, no, ni yo tmp lo querría. No me ha dado ningún ataque de nostalgia ni de chauvinismo. La postura de Pi y Margall era válida con respecto a hace 100 años, no ahora; y el enlace era meramente informativo.
ResponderSuprimirUn saludo.
Bueno, Andrés, como es lógico, si España hubiese hecho eso, lo que creo que hubiese, "de facto", supuesto la independencia cubana, no habría tenido que ocuparse después de ningún problema cubano ni filipino. Pero digamos que por aquel entonces poca gente estaba por esa solución y que, en todo caso, al igual que no se puede saber a ciencia cierta qué consecuencias hubiese tenido ese plan republicano y margallista (por otro lado, conviene recordar la Paz de Zanjón en 1878, muestra de que los independistas cubanos podían ser vencidos) tampoco se puede decir que la política canovista fue un fracaso porque él ya no vivía en el momento del Desastre y con su muerte se hicieron cambios sustanciales en esa política. Y aún digo más, tampoco vivía el inolvidable Alfonso XII.
ResponderSuprimirMe extraña que ahora Andrés saque el tema europeo: a mí poco me importa la Unión Europea y el espacio Schengen ¿lo respeta Inglaterra? Quiero una política migratoria soberana. Respecto a Cuba: yo posiblemente hubiése apoyado lo de tener un Estado libre-asociado como ocurre con P.Rico y los EEUU -- no es independencia pero es bastante autónomo en todo. Creo que sigue siendo un error darle toda la razón a los de Martí: eso abrió paso a otros independentismos aquí dentro a pesar de la distancia, los argumentos de Martí eran idénticos a los de los catalanes nacionalistas.
ResponderSuprimirPD: Snake - qué pena, tan poco amor por la patria y los intereses españoles en ultramar.
No, el reconocimiento como estados provinciales a Cuba, Filipinas y Puerto Rico de igual forma que la pretendida con Murcia, Andalucía Alta o Cataluña en el 1873 sería la solución intermedia para mantener dentro de la nación a dichos territorios y sin embargo dar salida a las aspiraciones autonomistas. La guerra agravó el problema, supuso gastos ingentes de hombres y dinero sin que ello fuera garantía de la victoria, ya que los rebeldes contaban con amplio respaldo por parte de la población y España carecía de los medios para hacer frente a una guerra de guerrillas en el mundo colonial.
ResponderSuprimirCánovas no vivió cuando el Desastre, pero sin duda alguna sus políticas y las de Sagasta nos condujeron a tan fatídico momento. Y ello con la pasividad de Alfonso XII y de la regente María Cristina, que algo de responsabilidad tendrían en la cuestión, opino.
Alfredo;
El tema inmigratorio es capital dentro de la UE. A mí como español no me gusta que los austríacos o los polacos hagan la vista gorda con los miles de inmigrantes ilegales que cruzan el borde oriental de las Comunidades -ahora oficialmente "Unión Europea" con la entrada en vigor del TFUE-. Supongo que aquí al ser una obligación multilateral opera un deber de reciprocidad entre todos los estados firmantes.
Por cierto, ¿Qué tiene Cuba de española que no lo tengan Portugal, Andorra o Gibraltar?
Pues, en teoría Andrés hay una obligación de reciprocidad sí, pero Inglaterra ha sido mucho más lista y opta por aplicar su propia política migratoria. Yo no me siento para nada identificado con ninguno de los postulados de la alianza europea. No quiero a Europa, quiero menos Europa, más España, más libertad.
ResponderSuprimirEn cuanto a tu pregunta, yo no tengo problemas con incluir a Portugal, Andorra y Gibraltar en mi ecuación. Lo que yo digo es que quitando el problema obvio de los costes, "en teoría" Cuba ha de estar en nuestras manos si es que hablamos de colonización claro está. El coste sería tremendo pero yo me refiero a situaciones idílicas y creo que Cuba sería como una especie de "Australia" hispana -- tienen verduras, frutas, y es una base militar enormemente estratégica amén de que con la caída del dictadorzuelo Castro, tampoco se tendría que alterar mucho desde dentro, pues tienen nuestro sistema de Estado: mismos ministerios, mismo derecho napoleónico, et cétera.
Ya existe una "colonización" de facto de españoles: las grandes empresas hoteleras de la isla son nuestras y parte de la economía la dirigen españoles -- en el sector turismo.
No creo que para los rebeldes cubanos hubiesen sido aceptables situaciones intermedias. No lo hubiesen sido para ellos y no lo fueron para España. De no ser por la injerencia interesada de Estados Unidos, la rebelión hubiese sido vencida, tal y como lo había sido en el pasado y tal y como lo estaba siendo a la altura de 1897, por mucho coste humano y material que se hubiese empleado para ello.
ResponderSuprimirEntrar en las responsabilidades del Desastre es asunto espinoso. Por un lado, porque Sagasta cambió la política de Cánovas respecto a Cuba. No en vano se alegraron los periódicos amarillos americanos de la muerte de Cánovas y no en vano se ha especulado sobre si tuvieron que ver en su asesinato ciertos conspiradores cubanos. Por otro, Sagasta fue víctima de los acontecimientos, que le desbordaron, y de un mando militar que no dejó de cometer errores desde que se declaró la guerra y que sacrificó inútilmente las dos escuadras disponibles.
A mi juicio, Alfonso XII fue un gran Rey, liberal, romántico, servidor de su pueblo y con sentido de Estado y de las relaciones internacionales, sentido bien manifiesto tras su viaje a Alemania en 1883 y las tensiones que se suscitaron.
Y la Regente María Cristina fue siempre ejemplar en cuanto a sobriedad, discreción y cumplimiento de sus obligaciones constitucionales. Su comportamiento durante la crisis de 1898 fue admirable. Pero ella no era una líder militar y no la correspondía dar órdenes a la Armada.
Interesante carta.
ResponderSuprimirEn cuanto al tema de Cuba, pues no me parecería muy lógico incluirla en España y en la UE. Salir del Comunismo para entra en esta nueva URSS en la que están convirtiendo a la Unión Europea sería absurdo. Yo de ellos seguiría los pasos de Puerto Rico y me asociaría (o lo intentaría) a los EE.UU, para tener una constitución realmente basada en la libertad.
Saludos.
"Salir del Comunismo para entra en esta nueva URSS en la que están convirtiendo a la Unión Europea sería absurdo."
ResponderSuprimirjejeje buen apunte Suko.
@Espantapájaros: totalmente de acuerdo también con tu perspectiva histórica.
Hombre Alfredo, pero uno habla desde la perspectiva actual con España obligada por el TFUE. Personalmente me gustaria menos Europa, o mejor dicho, menos burocracia y más libre cambio, y por ende menos estado y más provincia, y menos provincia y más poder local, y en suma, menos gobierno y más libertad.
ResponderSuprimirDoncel;
No se habría iniciado la guerra colonial si se hubiese concedido la autonomía a Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Por mucho despliegue material y humano que se hubiere realizado, aún a pesar de tanta crueldad por parte de nuestros generales para sofocar con ahínco la rebelión, y pese a la intervención yankee -que de poco hubiese servido ante una Cuba concienzudamente celosa de su autogobierno y de su nacionalidad española-, los corazones de los cubanos y filipinos seguirían sin sentir amor a la Madre Patria.
Los conflictos tienen sus causas, y el primer paso para averiguar la solución al problema es indagar los factores que lo iniciaron. Sin duda la rebelión no surge por generación espontánea, y en consecuencia todos los líderes tienen parte de responsabilidad por los hechos acaecidos; Cánovas, Weyler, Sagasta, Cervera, Montojo y Pasarón e incluso el rey Alfonso XII, que es fin de cuentas la autoridad por excelencia y que debe ser juzgado por los historiadores al hilo de su comportamiento -nosotros, por desgracia, no podemos destronar legalmente a los reyes como los americanos a sus presidentes por el procedimiento del impeachment-. Yo es que prefiero a Amadeo I sobre Alfonso XII, XII o Isabel II, precisamente por ser el rey más efímero en el trono español, algo que denota su afán por no estar a la deriva de los intereses creados. Por desgracia hemos tenido pocos reyes tan honestos como el italiano. Y perdón por desviarme del tema.
Andrés, hoy he tenido noticia de que ha habido una manifestación de nacionalistas en Santiago de Compostela en contra del llamado Decreto trilingüe concebido por el Gobierno de Feijóo. La verdad es que estoy algo confuso al respecto, porque con ese texto no están contentos ni defensores de la libertad ni defensores de la imposición lingüística. Ya que tenemos la suerte de tener un amigo gallego que además estudia Derecho, quería pedirte algún comentario, aunque sea breve, sobre ese Decreto.
ResponderSuprimirUn saludo y gracias.