Dice The Economist que a Zapatero le quedan poco menos de dos telediarios como inquilino de La Moncloa. El semanario británico no da un respiro al de León; primero que si el tirón de orejas de los señores de la Comisión Europea para que el gobierno se apretase el cinturón, luego que si la prohibición de las corridas en Cataluña, ahora que si pocos dan un duro por el presidente de cara a las Generales de 2012. Es verdad, Zapatero ya no tiene xeito para controlar ni tan siquiera el motín de Tomás Gómez dentro del PSM; ha intentado colocar a una confiada Trinidad Jiménez que tira de sus logros a cargo del fantasmagórico Ministerio de Sanidad, cuando lo más decente que podría haber hecho la interfecta sería haberse apartado de la dirección de dicho ministerio. Reconozco que Tomás Gómez es un tipo que me parece de lo más competente dentro del PSOE, dicen que seica tiene carisma dentro de la militancia socialista madrileña, que si fue alcalde más votado de España -algo que no indica el mejor o peor pedigree de un político-, pero yo lo veo un valiente que se ha rebelado contra el dirigismo stalinista del partido y le ha metido el dedo en el ojo a Zapatero y a la dirección socialista, quizá sea por eso por que el bocazas de Pedro Castro ya se ha apresurado a estigmatizarlo como el candidato conservador. Volviendo al comienzo de estas líneas, apunta The Economist que en 2012 muy probablemente ganará aquel partido que sepa dar esquinazo a su líder. Zapatero es un enfermo que huele a gangrena, pero ¿y Mariano Rajoy? Precisamente me puse con este pequeño escrito después de haber visto el acto en el que el vicario de Rajoy en la tierra, Esteban González Pons, ya experimentado en eso de comerse marrones desde el reciente asunto melillense, ungía a Francisco Camps como candidato del partido a la presidencia de la Generalitat. Camps, exaltado en la tribuna de oradores, proclamaba a los cuatro vientos que será por los siglos de los siglos presidente y que no hay collons de largarlo. Precisamente la combinación de camisa blanca y moreno marbellí propio de los tiempos de la economía del ladrillo de la que hacían gala Pons y Camps, junto con la tontería marianista de criticar al PSOE por no defender a los trabajadores -o por ser poco socialista, si me descuido-, es lo que me saca de mis casillas y lo que me impide darle mi confianza al PP. Rajoy es un señor bien cómodo en su papel de Ni-Ni -Ni pincha Ni corta-. Camps, un individuo que pese a ganar elecciones no es más que un reyezuelo que hace y deshace a voluntad en su feudo particular, ha logrado lo que quería; neutralizar la amenaza de perder la simpatía de los jerifaltes del nº13 de la calle Génova.
Con un gobierno camino de la unidad de cuidados intensivos, el PP no parece una alternativa seria de gobierno. No lo es al menos para aquellos que en nuestra inocencia y honradez todavía creemos en la mejor virtud del sistema democrático-representativo sobre los vicios del despotismo de los grandes partidos y en la preponderancia del bien de la res publica sobre las prebendas, los latrocinios y demás corruptelas inherentes a un sistema de democracia nominal como el español. Con un Zapatero oscurecido por el desafío de Tomás Gómez, los camisas blancas, sin nuevos Gürteles a la vista -al menos por el momento-, con sus morenos de la Costa del Sol, sus pelos engominados y sus particulares congresos valencianos a la búlgara, marchan sobre Madrid. Sálvese quien pueda.
Y si te digo que en esto de la disputa Tomás Gómez - Pedro Castro hay también un componente urbanístico, y que aquí en Getafe están los que apoyan a "El Pitufo" y los que antes le apoyaban, luego empezaron a celebrar comidas de arroz con bogavante en Parla y ahora se lamentan de lo mal que se están portando con "el Tomás, con lo buena persona que parece y que es".
ResponderSuprimirY si te digo que eso de "el candidato de la derecha" tiene por todo esto mucha más mala leche de lo que en un principio parece.
y si te digo que a esas comidas me han invitado hasta mí.
El otoño se avecina caliente. Entramos en una larga precampaña electoral, con citas muy peliagudas en las urnas, con una huelga general de por medio, los Presupuestos Generales del Estado para 2011 pendientes del PNV (prepara el gaznate, Patxi) y un calendario de protestas y movilizaciones que aún ni siquiera alcanzamos a vislumbrar.
ResponderSuprimirLa verdád es que si malo es lo que tenemos gobernando, mala es la alternativa a lo que hay.
ResponderSuprimirHabrá que elegír entre inconpetentes y marrulleros, entre visionarios tronados y comisionistas de amiguetes.
No se muy bién si rezár una "novena" ó emigrár a Nueva Zelanda.
Un saludo.
Hola Andrés,
ResponderSuprimirA mi no me cae bien Tomás Gómez. Me parece un tipo arrogante y chulesco, y creo que no es buen candidato. Trinidad es bastante más "afable" y tiene mejor imagen, aunque lo que ha hecho Zapatero es inmiscuirse en lo que no debe inmiscuirse.
De todos modos llamar a eso métodos Estalinistas me parece un exceso. Los partidos en España son endogámicos y presidencialistas, pero dentro de eso el PSOE y sus acciones me parece bastante más democrático que el PP.
De mi estimado President no hablo, que me salen la bilis por la boca.
Saludos,