Alemania, levantada de las ruinas de la II Guerra Mundial, pasó de ser una potencia militar a ser una nación eminentemente comercial en apenas un par de décadas. Todo un milagro, como para reírse a carcajadas del desarrollismo franquista. Los alemanes han sustituido la blitzkrieg por las exportaciones en su afán por el dominio de Europa y del mundo, conquistando el planeta con su ingenio científico y su músculo industrial. Sólo el gigante comunista chino ha logrado desbancar recientemente a la industriosa Alemania del podio de principal nación exportadora al resto del mundo. Pese a que podamos pensar que los mercantilistas germanos no necesitan de las armas para garantizar su independencia nacional Alemania dispone de uno de los mayores contingentes militares de Europa occidental. La Bundeswehr, esto es, la Fuerza de Defensa Federal, es una de las fuerzas armadas mejor equipadas y entrenadas de las que componen la OTAN, y hoy por hoy es la que mayor número de efectivos tiene -algo más de 550.000 militares- después de las de la República Francesa -en torno a 780.000-. Siguiendo el modelo prusiano de ejército, entendido éste como "la nación en armas", Alemania cuenta con 200.000 militares profesionales, 55.000 conscriptos o reclutados y una reserva militar de poco más de 300.000 reservistas.El servicio militar es una tradición arraigada en la Europa continental, sin embargo es en épocas recientes cuando las naciones anglosajones, con una inicial concepción del ejército como la fuerza armada privativa del monarca, comienzan a implantar el modelo de conscription o reclutamiento forzoso. Fueron la absolutista Francia y la autoritaria Prusia las pioneras en levantar ejércitos genuinamente nacionales, es decir, compuestos por todo paisano con aptitud para combatir. Decían el XVIII que Prusia era "un ejército con nación". El espíritu prusiano pasó a los regimentos del Kaiser, de éstos al Reichswehr de Weimar y luego a la Wehrmacht. Hasta la Nationale Volksarmee, las fuerzas armadas de Alemania oriental, que heredaron la tradición prusiana, fueron la fuerza más profesionalizada del Pacto de Varsovia. Tanto el ejército francés como el prusiano fueron uno de los grandes apoyos de que se valieron los reyes de tales naciones para reforzar sus regios y extensos poderes. El ejército era el instrumento con el que moldear al ciudadano a gusto del gobernante, tanto en Francia como en Prusia, y más recientemente en España, el servicio militar era también la forma de subyugar a los pueblos díscolos. Decían los jacobinos que "la reacción habla vasco"; así el ejército republicano, al igual que las reales academias de la lengua y la enseñanza estatal fue un medio con el que uniformizar al pueblo francés. La mili española copió el ejemplo francés a la hora de castellanizar mediante la milicia a catalanes, vascos o gallegos.
Frente al modelo prusiano, cuyas bases sentó rico Federico II el Grande, estaba la mentalidad anglosajona. Oliver Cromwell se enfrentó a las tropas mercenarias del rey Carlos I con un ejército compuesto por el paisanaje inglés, el Ejército Continental comandado por George Washington y sostenido en los minutemen o milicianos combatió a los regulares británicos y a los mercenarios alemanes al servicio de la metrópoli. Los ejércitos de la Gran Bretaña, de la Commonwealth y de los Estados Unidos eran en origen contingentes militares profesionales de reducido tamaño, a los que eventualmente se podían sumar los millares de efectivos de las milicias. Las victorias iniciales de la Confederación del sur sobre los norteños fueron posibles gracias a la rapidez con la que los estados organizaron ejércitos propios sobre la base de las milicias estatales y locales. Junto con los profesionales y los milicianos, en los ejércitos occidentales muchas de las veces entraban en combate mercenarios pagados por la República o la Corona. Los británicos organizaban en batallones a los gurkhas nepalíes y a los cipayos indios, los españoles hacían lo propio con los regimientos valones o los regulares rifeños.
Thomas Jefferson decía que como las polis griegas o la Roma republicana los Estados Unidos deberían contar con un ejército popular conformado por todo ciudadano capaz de portar armas. En Suiza, Austria, Noruega o hasta hace bien poco en Suecia el ejército era básicamente una milicia obligatoria. En Alemania, como en Chile, el tradicional modelo militar prusiano cristalizó en la necesidad de un servicio militar. Ahora, con un ejército altamente profesionalizado, los alemanes comienzan a cuestionarse la idoneidad de la susodicha tradición castrense. La mayoría de las naciones pertenecientes a la OTAN han abolido el servicio militar y profesionalizado los ejércitos. Sin embargo en Alemania la conservadora CDU de Angela Merkel defiende la permanencia del servicio, muchos alemanes entienden que tal tradición es una de las más profundas señas de identidad nacional de la moderna Alemania democrática y federal. Los jóvenes reclutas, que toman juramento en la esplanada del Reichstag, son considerados "ciudadanos con uniforme" que prestan un servicio a la República. Sin embargo los liberales-demócratas del Guido Westerwelle entienden que el servicio debe desaparecer y ser relevado por un contingente plenamente profesional. En verdad que ante la elevada tecnificación de los ejércitos actuales es un tanto absurdo la existencia del servicio militar. Además hay que tener en cuenta los intereses del ciudadano que es obligado a prestar el servicio militar o la prestación sustituta obligatoria; para algunos una experiencia aprovechable y para otros, en cambio, una pérdida de tiempo. Con todo la reducción de los ejércitos es consecuencia directa de la política pacificadora de los gobiernos occidentales. En ese sentido una sociedad libre y pacífica se basta con una fuerza defensiva de tamaño proporcional, profesional, moderna y dedicada en exclusiva a velar por la integridad y la independencia de la nación.
Miedo me has dado al principio, pero con lo último he quedado más que satisfecho.
ResponderSuprimirLa opinión de la CDU no debe parecernos extraña, es la misma que tenía el PP antes de que aquellas NN.GG. de Pedro Calvo levantaran la bandera del "¡No a la Mili!".
Por esto, yo ya estaría buscando entre los muy altos, muy apuestos y muy prometedores jóvenes que rodean a la Merkel aquel que va a agarrar este banderín, y no se porqué, pero yo miraría hacia la CSU bávara, aunque luego como bien dices sean los liberales ( como aquí las juventudes de CiU ) los que se llevarán finalmente los méritos.
Un apunte :
ResponderSuprimirNo es que quiera decir que es un argumento de autoridad, pero a mí Tom Clancy siempre me ha entretenido mucho y así en su novela "Tormenta Roja" son las tropas alemanas de servicio militar obligatorio las que finalmente resisten con éxito el empuje de los tanques soviéticos, retardando su avance y no permitiendo que lleguen hasta el Rhin.
Aunque hay alguna excepción como es el Estado de Israel, en general creo que el Servicio Militar Obligatorio está empezando a quedarse anticuado para los tiempos que corren.
ResponderSuprimirAlgo tan serio como la defensa de un país debe de estar al 100% en manos de profesionales con vocación para el puesto que desempeñan, un recluta forzoso puede que en una situación extrema no tenga la eficacia necesaria. Aunque también es verdad que una buena parte de los militares en nuestro ejército no lo son por vocación, sino como última salida laboral por carecer de estudios, la crisis...etc.
Hola,
ResponderSuprimirSustancialmente de acuerdo con su conclusión. Con la realidad actual es bastante con un ejército limitado, moderno y de características defensivas. Así lo han entendido la mayoría de naciones.
Tan sólo un apunte. La "mili" Española no nace por intención de castellanizar nada, simplemente es la herencia de una tradición de hace cientos de años, los famosos quintos, por los que los reyes exigían que uno de cada 5 jóvenes debían servir a la corona como soldados.
Realmente el concepto de servicio militar obligatorio se lo debemos a Canalejas, y fue un método para eliminar la injusticia del sistema de quintos por el que las familias de dinero libraban a sus hijos de cumplir en el ejército a cambio de una cantidad económica que las familias pobres, la mayoría, no podían asumir.
Un saludo,
Muy buen escrito, Andrés, por la información que proporciona, no sólo de la actualidad, sino histórica. Y apoyo totalmente tu conclusión. Así da gusto.
ResponderSuprimirEl sistema mixto de Alemania no está tan mal, según me contó un joven alemán con el que tuve ocasión de entablar amistad en un curso de verano.
Como liberal, el servicio militar obligatorio me plantea dudas y, además, sin lugar a dudas es preferible un ejército profesional. Hay que tener en cuenta, de todas formas, que en España la situación de este deber constitucional se estaba deteriorando mucho con las objeciones de conciencia y la desobediencia civil. Ahora mismo, sería imposible restaurarlo.
En el curso del que he hablado, intervino el teniente general Muñoz Grandes y lo hizo a favor de que hubiese en España una mayor cultura de la defensa nacional. No necesariamente significaba volver al servicio militar, pero sí ser más conscientes de lo que pasaría en caso de una movilización general.
Más que castellanizar, el servicio militar --en palabras de Muñoz Grandes-- sacó del analfabetismo a mucha gente en aquellos años y, además, puso en contacto a personas de muy diferentes regiones, lo que debió de contribuir a un mayor entendimiento por encima de las diferencias de la España plural y a una puesta en común de muchas cosas. Ahora, con tanta exaltación de las diferencias, de la tierra y de lo propio, los españoles albergamos muchos tópicos sobre nuestros compatriotas de la región de al lado. El servicio militar derribaba esas barreras. Por eso con la democracia los nacionalistas presionaron para que se realizara "intra muros" de sus comunidades, pues con ello evitaban el riesgo de que los españoles descubrieran --por esa vía, una de tantas-- que era más lo que les unía que lo que les separaba.
En fin, leyendo el último libro de Dragó y Boadella ("Dios los cría...") el primero sale en defensa del servicio militar, puesto que serviría para "poner firmes a los niñitos del Estado de bienestar y enseñarles lo que es la vida". Y Boadella añade que mucho le agradaría, como "voyeur", contemplar cómo "a los niñatos nacionalistas que se han hartado de quemar banderas españolas les tocaría jurar delante de todo el cuartel". En mi condición de niñito del Estado del Bienestar y de ferviente no nacionalista, reconozco que no les falta razón a estos dos venerables caballeros.
Caballeros;
ResponderSuprimirCuenta mi padre que en el Regimiento de Cazadores de Montaña de Jaca los vascos se juntaban para comer por separado, al igual que los catalanes, los del Sur y de vez en cuando también los gallegos. Y es que es normal, hasta en Barcelona me ocurrió una vez que un paisano de Pontevedra nos siguió en su taxi hasta el hotel sólo para saludarnos.
La mili española surgió con el mismo afán con que surgió en Francia o en Prusia: crear lazos nacionales -o nacionalistas- entre persoans de muy diversa procedencia. En la mili de los 1970 todavía se decía aquello de "gallego el último"...